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¡400 cervezas diferentes!

Viernes, 9 de Abril de 2010

En República Checa, en un pueblo llamado Pilsen, nació la pils, la cerveza rubia, clara y de bajo contenido alcohólico, que se ha difundido por los cuatro confines del planeta.

Alemania, además de haber convertido casi en arte la fabricación de esta cerveza de baja fermentación, es famosa por sus innumerables cervecerías locales y familiares. Ambos países además se disputan cada año el dudoso honor de ocupar el primer lugar en el ránking de los mayores consumidores de cerveza per cápita. Sin embargo, por la calidad y variedad de su producción, el título de País de la Cerveza sigue reservado al pequeño reino de Bélgica: sus habitantes pueden jactarse de elaborar ¡400 cervezas diferentes!

Las decenas de variedades se pueden degustar en cada rincón del país y a diferencia de otras bebidas alcohólicas, en general, a precios accesibles. Las hay para todos los gustos: suaves o muy fuertes en contenido de alcohol (entre 3 y 12 grados); cervezas rojas fermentadas en barriles de roble, cervezas blancas (enriquecidas con trigo), doradas, morenas o negras; frutadas (con sabor a cerezas o frambuesas), aromatizadas o endulzadas; cervezas de fermentación espontánea que saben a vino, o cervezas ’trapistas’ elaboradas en monasterios conforme a recetas conservadas desde la Edad Media.

La lista es larga. De las 12 a 15 grandes categorías se derivan un total de 50 a 60 subcategorías, creadas por combinaciones ingeniosas de diferentes tipos de cebada, lúpulo y levaduras, enriquecidas o no con ingredientes suplementarios, y fermentadas a altas o bajas temperaturas, por períodos cortos o prolongados. “Y como cada productor, según la región o localidad, le da un toque singular a su mezcla, resulta que se totalizan unas 400 cervezas diferentes. Lo que no ocurre, por ejemplo, en Alemania, donde los fabricantes hacen productos muy similares”

En Bélgica, además, a cada cerveza diferente le hace honor un vaso especial. En todo café, bar o restaurante que se respete, cada cerveza se sirve en un recipiente especialmente concebido y fabricado para ella. Los hay de todas las formas, tallas y grosores, sus diferencias no son capricho: algunos favorecen la percepción de los aromas, otros afinan el gusto y no pocos influyen en la temperatura de su contenido.

Fuente: historiagastronomia.blogia.com

Foto Plzen-square: czech-transport.com

Foto plzen-mesto: jarka.net

La bebida que une al país

Jueves, 8 de Abril de 2010

En Bélgica esto no es un mero eslogan publicitario. En un país frecuentemente sacudido por las veleidades separatistas de los prósperos flamencos (norte del país), que se dicen hartos de subvencionar la economía de los menos industrializados valones (francófonos instalados en Bruselas y el sur del país), la cerveza es una de las pocas instituciones nacionales que contribuye a la supervivencia de la identidad belga.

En un país donde cada comunidad lingüística tiene sus propios sistemas educativos, partidos políticos, medios de comunicación y en donde casi cada estructura organizativa pública o privada cuenta con su versión flamenca y francófona, pervive, como última en su especie, la Confederación de Cerveceros de Bélgica: una entidad nacional que se ocupa de la protección y promoción de la cerveza belga, y cuyos miembros comparten la prestigiosa marca registrada Belgian Beer (a la que ni flamencos ni valones (natural del territorio belga) renunciarían fácilmente en caso de que el país se escindiera).

Cuando de tomar cerveza se trata, los belgas le restan importancia a su origen. Los flamencos toman despreocupados y en cantidades colosales la cerveza Jupiller, originaria de Lieja (Valonia), del mismo modo que los francófonos consumen la mundialmente famosa Stella Artois, nacida en la ciudad flamenca de Leuven. No hay rivalidad ni diferencias políticas que enturbien el disfrute de estas pilsen doradas y casi transparentes, en especial cuando la selección belga pone los pies en la cancha y flamencos y valones se sienten hermanados.

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Fuente: historiagastronomia.blogia.com

Beber en el vaso Kwak es una experiencia única

Miércoles, 7 de Abril de 2010

La Pauwel Kwak o simplemente Kwak es el nombre de una cerveza belga, bautizada así, ya que su creador Pauwel Kwak fue el primero que la destiló en 1791. Actualmente está siendo fabricada por la familia Brewery Bosteels en Buggenhout, Bélgica.

Uno de los rasgos que ha hecho más famosa a esta cerveza es su vaso alargado en el que supuestamente ha de servirse. El vaso de Kwak tiene el fondo redondeado al estilo de los vasos de Yarda. Se mantiene derecho gracias a una base de madera que recuerda a un porta probetas científico.

El vaso se originó en los días de los carromatos antiguos. Los viajeros debían parar a menudo en posadas para descansar, y sus cocheros tenían que quedarse con el equipaje que portaban o sus caballos. Las tazas y copas comunes no eran prácticas para los guantes de montar a caballo, y gracias a las iniciativas de los mesoneros, nació el vaso de Kwak.

Sea cual sea el origen de este vaso, beber Kwak en él es una experiencia única.

La cerveza tiene un color oscuro y 8,4% de alcohol proporcionados por su doble fermentación.

Fuente: wikipedia

Foto: historiagastronomia.blogia.com